¿Sabías que un niño ordenado obtiene mejores resultados en la escuela, es más dinámico y más sano?
La desorganización puede convertirse en un problema para muchos niños, sobre todo a partir de la edad escolar,dificultad para priorizar tareas y aprovechar el tiempo es una de las características distintivas de los niños desorganizados. Piensan que el plazo que tienen es suficiente, lo pierden con cosas de poca importancia, y luego no llegan a terminar lo importante. También tienen una forma caótica de afrontar las tareas, lo que queda plasmado en sus cuadernos y demás materiales del colegio. Por otra parte, sufren olvidos y pérdidas frecuentes: no apuntan lo que tienen que hacer, o lo hacen en cualquier sitio que luego olvidan, pierden los útiles en reiteradas ocasiones, no tienen el hábito de dejarlos en un mismo sitio, etc.
Desde pequeños, podemos fomentar en nuestros hijos conductas que harán su vida más fácil y llevadera, entre ellas se encuentra la organización de sus actividades, horarios y objetos personales. Para ello, basta que sigan los siguientes tips y los practiquen día con día:
1. Prepararse para el día siguiente:
Antes de ir a dormir, ayuda a tu pequeño a organizar su mochila con todo lo que va a ocupar; también preparen su uniforme y su almuerzo. Con el paso del tiempo, él aprenderá a hacerlo solo y será un hábito que mantendrá siempre.
2. Agenda de tareas:
Consigue una libreta en que tu pequeño anote todos sus pendientes; también puede servir un horario en su cuarto donde marquen todas sus actividades de la semana.
3. Horario para las tareas:
Para disfrutar un fin de semana al máximo, acostumbra a tu hijo a hacer la tarea los viernes, será mucho más placentero que hacerla un domingo; también evita que hagan la tarea por las noches: es mejor hacerla regresando de la escuela.
4. Las cosas en su lugar:
Acostumbra a tu pequeño a dejar las cosas en su sitio. Si ve que tú las cambias de lugar, podría confundirse y le restaría importancia al orden. Es necesario que seas un ejemplo para él.
5. Darle pequeñas responsabilidades de forma agradable:
Si vas a hacer limpieza en casa, demuéstrale lo placentero que puede ser: escucha música mientras aseas y pídele que te ayude con tareas sencillas como sacudir los muebles o regar las plantas. Y pídele que te ayude de tal manera que no lo sienta como un castigo o una imposición.
6. Al terminar un juego: Hazlo responsable de sus cosas, entre ellas sus juguetes: si han jugado con un balón, que sea él quien lo guarde, o si se ensució algo que sólo requiera enjuagar con agua, que él lo lave. No lo olvides: para esto también necesitará de tu ejemplo y de tu ayuda.
7. Pequeños hábitos nos hacen grandes personas:
Acciones como llevar su plato al fregadero, echar la ropa en el cesto y tirar la basura en su lugar lo formarán como una persona amable, bondadosa y respetuosa. Recuerda que como papás podemos enseñarles cosas maravillosas a nuestros hijos, y éstas los harán más felices
5 Concejos:
1- Involucrarse:
Si bien a partir de cierta edad organizarse debe ser una responsabilidad del propio niño, los expertos afirman que ser capaz de hacerlo no es un don natural sino una habilidad que se adquiere con la práctica. Por eso, los padres deben formar parte del proceso hasta que el pequeño haya desarrollado esa habilidad.
2. No atribuir la desorganización a la pereza:
A veces se cree que la falta de orden se debe a características como la pereza, la apatía o la irresponsabilidad. Sin embargo, el consejo es considerar la organización como una asignatura más, que se aprende y se mejora, como la lectura o las matemáticas. De ahí que se sugiera no reprender al niño ni enfadarse con él, sino alentarlo a que afronte el reto y mejore su rendimiento.
3. No centrarse en lo negativo:
Los pequeños con problemas de organización a menudo están acostumbrados a recibir mensajes negativos del tipo «¿tanto te cuesta hacerlo bien?» o «si sigues así no llegarás a nada cuando seas mayor». Aunque estos mensajes carezcan de mala intención, sí pueden tener resultados negativos: minan la autoestima de los menores. Es importante priorizar las palabras positivas con los niños y valorar su esfuerzo, incluso cuando no obtengan los mejores resultados.
4. No tratar de cambiar todo de una vez:
Como ocurre con otras habilidades, adquirir la del orden es un proceso, un camino. Pretender que de repente el pequeño sea ordenado en todo lo que hace no es un objetivo realista. Lo apropiado es comenzar poniendo el foco en una determinada acción y centrarse en que la cumpla, sin poner tanta atención en lo demás. Cuando esa primera acción se haya incorporado, será momento de pasar a la siguiente.
5. No esperar a que mejoren las notas para premiar al niño:
Muchos menores desorganizados están acostumbrados a que se les riña o a que se les recalquen cosas negativas cada vez que cometen un error, pero no a que les digan cosas positivas cuando hacen algo bien. Hay que procurar que tengan una recompensa (que no tiene por qué ser material) con cada pequeño logro: constituye la mejor motivación para seguir esforzándose y alcanzar nuevos objetivos

